3/25/2015

¿Qué necesitas para nutrirte?

En un momento histórico (nunca antes la humanidad había tenido tantos problemas en torno a su forma de alimentarse) me gustaría invitarte a una sencilla reflexión: ¿qué entiendes por nutrición? y ¿qué necesitas –tú– para nutrirte?

La invitación no es a elaborar una definición sobre la nutrición como mecanismo fisiológico para el aprovechamiento de lo que comemos, ni para describir cómo es una alimentación adecuada y según quién o para quién. Los conceptos de alimentación y nutrición, las clasificaciones de los alimentos en grupos y todas las recomendaciones recientes, los puedes encontrar fácilmente navegando en internet o consultando un buen libro sobre el tema. Estoy convencida de que precisamente por el exceso de información a la que estamos expuestos –y que además es  continuamente actualizable– es que hoy como nunca estamos tan confundidos y desconectados de un acto que debería ser natural y sencillo si las condiciones externas lo favorecen: el nutrirnos bien.

Desde su significado etimológico "nutrire" se refiere a aumentar la sustancia del cuerpo, llenar, alimentar, cuidar. Pero ¿acaso "no sólo de pan vive el hombre"? ¿A qué crees se refiere esta frase bíblica tan conocida? ¿Qué otras cosas nutren a nuestro ser? ¿Has pensado de qué tiene hambre tu vida? Efectivamente, nutrirnos va más allá de los procesos digestivos y metabólicos de nuestro organismo; es darle a nuestro ser lo que necesita para estar pleno, cuidado, satisfecho, no carente, feliz.

El amor propio y el autoconcepto tienen muchas implicaciones en lo que creemos que somos capaces de hacer y de merecer. Muchas personas dudan de que el derecho que tienen a ser felices y procurarse su bienestar. Culturalmente estamos orientados a cuidar a otros y dejarnos en un segundo plano. Autoquerernos no es un acto egoísta si contemplamos que para poder servir a otros necesitamos estar emocionalmente bien. Y si no ponemos cuidado en atender nuestras necesidades y en amarnos al menos lo suficiente, las decisiones que tomemos pueden impactarnos desfavorablemente. Cosas como elegir pareja, la profesión que ejercemos, nuestra estilo de crianza y el cuidado que ejercemos sobre nuestra salud física y mental tienen que ver con el valor que le damos a nuestra persona, con lo que creemos merecer y ser capaces de lograr.

En el camino hacia el amor a uno mismo, la autocompasión y la aceptación son vitales. Si no aceptamos quienes somos, difícilmente estaremos en el lugar de entendernos, si no entendemos quienes somos, será complicado el aprender a querernos. Tal vez te gustaría explorar, sin juicios, sino con una actitud curiosa y abierta ¿cómo anda tu monólogo interno? ¿Cómo reaccionas cuando las cosas no salen bien? ¿Qué te dices cuando alguna situación te hace sentir mal? ¿Encuentras un culpable... quién?

Te comparto algunas maneras para nutrir tu amor propio, pero no como un concepto egoísta, sino genuinamente como la capacidad de voltear a verte con los ojos de un amigo entrañable que te quiere y acepta tal cual eres, quizá con el amor que le tiene una madre a su hijo. Quizá puedas atreverte a experimentar estos consejos y te ayude a reconocer todo lo valioso, hermoso e inteligente que ya eres ahora mismo. Y tal vez, desde ese nuevo lugar de autoreconocimiento y autoaceptación, nazcan en ti unas inmensas ganas de nutrir y cuidar tu cuerpo, mente y espíritu. Una voluntad renovada para disfrutar la vida a cada instante.

1. Agradece por el cuerpo que tienes en lugar de criticarlo
2. Confía en ti y en tus capacidades.
3. Perdónate y convierte los resultados negativos en oportunidades para crecer.
4. Perdona a otros. Los rencores añejan el espíritu.
5. Reconoce tus logros y alégrate por ellos.
6. Aprende tus derechos personales como decir "no" sin sentirte culpable,  cambiar de opinión y probar cosas nuevas.
7. Pide ayuda. La humildad es la clave a la libertad y la ligereza.
8. Ayuda a levantar el espíritu de otros desde un amor genuino.
9. Se generoso. Seguramente hubo alguien que en algún momento compartió contigo.
10. Trabaja por tus sueños, sin importar cuándo o dónde se materializarán. Es el hacer lo que te gusta lo que te proporcionará alegría.
11. Nutre tu cuerpo con comida sana.
12. Nutre tu mente con pensamientos optimistas.
13. Alimenta tu espíritu con actividades y personas que aumentan tu alegría.
14. Céntrate en lo que sí tienes. ¿Para que usar tu energía en lo que no existe?
15. Baja el ritmo, sólo tienes este momento para ser quien eres y hacer las cosas de la mejor manera.
16. Conéctate. No somos, inter-somos, pues no estuviéramos aquí si no fuera por otros.
17. Atesora a las personas significativas de tu vida, nunca sabemos cuándo será el último día.
18. Goza con la mirada de tus hijos, las palabras de amor que recibes, el atardecer, el aroma de las flores, la ternura de un anciano, la belleza de un recién nacido. Con cada instante, único e irrepetible.
19. Agradece por la vida que tienes y las personas que le dan sentido.
20. Y cuando no encuentres motivos para sonreir, mira dentro de ti, ahí está el tesoro perdido.
21. SONRÍE, tu sonrisa abre corazones y puertas.

Si quieres profundizar en este o alguno otro de los temas de este blog, escríbenos: contacto@nutrintegra.com o llámanos al (669)985-2424.
En NUTRINTEGRA estamos para ayudarte a nutrir cuerpo, mente y corazón.

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