2/06/2015

Amor de pareja ¿complemento o compañero de viaje?

Los que me conocen saben que soy romántica, cursi y sentimental, a pesar de que intento no serlo tanto. Pero, como buena acuariana nacida en Febrero, no puedo dejar de aprovechar el "mes del amor y la amistad" para invitarte a reflexionar en ¿qué signifca para ti el tener una "media naranja"?

Mucho se ha escrito ya sobre el tema. Existen libros, artículos y terapeutas, que tratan sobre y con la problemática que puede surgir entre dos personas cuando deciden establecer una relación de pareja. Sin embargo, a pesar de todo lo que se sabe y se conoce, las dificultades que llevan a la ruptura de las parejas parecen sólo ir a la alza. 

De acuerdo al INEGI, el número de matrimonios que se registran cada año ha disminuido, mientras que su contraparte –el divorcio– va en aumento sin que, aparentemente, influya el número de años que lleve el vínculo civil. 
Este instituto cuenta con una amplia información referente a las características de las parejas en la actualidad (edad en la que se unen, sexo de los miembros de la pareja, si es o no la primer pareja que han tenido, si la unión es por matrimonio o consensual, la edad en la que se separan, ya sea por divorcio o sin él). Sin embargo, el propósito de este artículo no es el de revisar las estadísticas, sino el de que reflexionemos qué es lo que actualmente ocasiona que las personas cada vez se unan menos y se separen más. Y como este es un artículo de opinión y nada más, lógicamente, lo que concluyamos tiene más que ver con nosotros mismos que con la realidad. Entonces, te pregunto ¿a qué crees que se deba esta tendencia? ¿Cuál es tu postura en cuanto a tener pareja? ¿Es mejor solo o acompañado?

Desde mi óptica, pareciera que adquirir el compromiso de vivir en pareja es algo que cada año interesa a un menor número de personas. Pienso que este vínculo está adquiriendo una flexibilidad tan grande que, en ocasiones, llega casi casi al punto de lo desechable. No estoy diciendo con esto que uno esté obligado a permanecer unido a una persona por el simple hecho de que una vez quiso juntarse con ella, hay situaciones en las que definitivamente lo mejor es que cada uno siga su propio camino. Pero todo este asunto de las relaciones efímeras me invita a reflexionar sobre ¿qué es lo que hace que cada vez los compromisos duren menos, las promesas de amor eterno sean más frecuentemente "llamaradas de petate" y los casos de divorcio, con hijos o sin ellos, se estén incrementando? ¿Cómo es que aquella persona a la que un día se le juró amor eterno, ahora sea el más acérrimo enemigo, un ser que ya no merece estar a nuestro lado? Y al mismo tiempo me pregunto ¿cómo es que cada vez hay más hombres y mujeres solos que siguen en la búsqueda del calcetín roto al que le remendarán la vida?

Estoy segura de que la historia es diferente en cada caso, de que cada pareja tiene su tinte y matiz particular. Pero, ¿es en realidad tan diferente, aunque de lejos pueda parecer tan similar? Ahí arriba están las estadísticas, que reflejan una tendencia general y, claramente, la disolución de las uniones va en aumento. ¿No será que esto tiene que ver con que en el plano individual algo está ocurriendo? ¿Por qué ahora es más difícil encontrar una buena pareja? ¿Es que de plano es cierto que todos los hombres son unos... y que todas las mujeres sólo buscan... ? ¿O tal vez,  y sólo tal vez, lo que sucede es que cuando no se ha aprendido a estar feliz con uno mismo/a, en los límites de la propia piel, difícilmente se estará feliz con alguien más?

A lo largo de estos años he caído en cuenta de que si yo no estoy feliz conmigo misma, me cuesta mucho trabajo sentirme contenta con lo que me rodea. Puedo tener cosas y personas en mi vida, pero mi felicidad no depende de eso. Vivir en pareja es algo muy complejo. Se ponen en un mismo plano dos cabezas con mentalidades, intereses y personalidades, a veces, muy diferentes. Y la tolerancia y el respeto son indispensables en el buen funcionamiento de una relación. Sin embargo, si de antemano yo no me quiero genuinamente, ni me acepto a mi misma tal cual soy, si yo no me siento feliz y segura con quien yo soy, es muy probable que mi elección de pareja tenga que ver con mi miedo a estar sola, a no ser aceptada, a que no haya quien venga y me dé esa importancia que yo misma no encuentro. Si yo no me amo a mi misma, es muy fácil autocriticarme, juzgarme y menospreciarme y desde ese pobre autoconcepto puede surgir la decisión de unirme a un "peor es nada".

En resumen, analicemos pues, qué significa para cada uno de nosotros el tener una pareja. Es que sólo si estoy con alguien me siento feliz, es que no se ve bien (la sociedad critica) el estar solo, es que la felicidad no es completa si no hay con quien compartir. Reflexiona si tu pareja te completa, te complementa o te acompaña. Si la has elegido para sentirte mejor o si es la persona con la que quieres compartir tu vida. Si te impulsa a volar o te corta las alas. Si ambos se ayudan crecer o uno da todo y el otro sólo recibe. 

Estoy convencida de que el conocer a una persona ampliamente, despacito, con calma y sin prisas es fundamental para que la relación tenga mayores probabilidades de perdurar. Pero lo más indispensable es conocerse a uno mismo, de la mejor manera posible. Y debemos de estar conscientes de que todos cambiamos y que ninguna persona es la misma 3, 5, 7 años después. Este conocerse toma un tiempo, variable en cada caso, pero es necesario estar dispuesto a vivir ese proceso. Sin embargo, en la sociedad actual, material y consumista, todo es rápido, express, desechable y fácilmente sustituíble. No es de extrañarnos, entonces, que si no estamos dispuestos a invertirle tiempo y paciencia a cultivar una relación, las parejas entren también en esa categoría de adquiérase, úsese y tírese

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