3/11/2014

Consejos para ayudar a tu hijo con sobrepeso.

Cuando se trata de sobrepeso u obesidad, es necesario realizar cambios para conseguir bajar de peso y procurarnos una mejor salud. Muchos adultos con esta problemática han intentado diferentes tipos de dietas y en un alto porcentaje los logros no se sostienen por más allá de unos cuantos meses. Esta situación genera una sensación de fracaso y frustración y estos sentimientos suelen estar en la base de un ciclo vicioso de desánimo y sobre ingesta alimentaria, que se prolonga o termina cuando la persona efectivamente se decide a intentarlo modificando su conducta y su manera de pensar.

En el caso de la obesidad infantil, tan prevalente a nivel mundial hoy en día, necesitamos llevar a cabo un abordaje que permita al niño a salir de esta situación de manera efectiva, sin arriesgar su crecimiento y en un ambiente de apoyo y amor incondicional. Muchos padres se sienten culpables y la realidad es que el sentimiento de culpa no favorece en nada el tratamiento. Es necesario simplemente tomar conciencia de lo que está sucediendo y determinarse a dar los pasos que llevarán al niño y a su familia a un mejor estado de salud. Es importante entender que los cambios no sucederán por sí solos, ni de manera inmediata. Lo que permitirá al niño llevar un estilo de vida más saludable será la adquisición de nuevos hábitos y esto toma tiempo, disciplina y constancia del niño, así como congruencia y apoyo por parte de la familia.

Algunos consejos para favorecer los hábitos saludables en familia.

  • En primer lugar no olvides que los cambios, para poder ser efectivos, deberán darse de manera gradual y que la clave del éxito está en la constancia y el apoyo que le des a tu hijo. Se ha demostrado que los programas de dietas que prometen cambios rápidos no funcionan y además las dietas demasiado restrictivas, no están recomendadas en los niños, pues ponen en riesgo su crecimiento en talla.
  • Trácense metas a corto plazo, a través de retos y logros. Un reto puede ser, por ejemplo, comer papaya si nunca lo ha hecho, o hacer 20 a 30 minutos de una actividad física moderada, 4 veces por semana. Estimúlalo y reconoce sus esfuerzos.

  • Infórmate. Aprende sobre grupos de alimentos. Es conveniente conocer las bases de una buena alimentación para poder ayudar a tu pequeño en el proceso de elección de su comida.

  • Procura tener en casa una variedad de alimentos. Que no falten frutas  y verduras frescas. Panes y cereales integrales. Produtos lácteos bajos en gras. Carnes magras y legumbres.

  • Conoce las porciones adecuadas a la edad de tu hijo. No necesitan la misma cantidad de alimento un niño que un joven, un adulto o un anciano. La actividad física también influye en la cantidad y el tipo de alimento que necesitamos consumir. Recuerda que la obesidad ha aumentado en parte por las grandes porciones que ahora se sirven en la mayoría de los restaurantes, en especial en los de comida chatarra.

  • Alimentación con Atención. Anima a tu hijo a comer despacio. Esto le permitirá pausar y contactar con su cuerpo en busca de señales de hambre y saciedad. Es importante evitar las distracciones como la televisión o los videojuegos mientras come.
  • Comer en familia te permitirá asesorar el comportamiento alimentario del hijo. Difícilmente podrás ayudarlo a tener buenos hábitos, si no conoces los que actualmente tiene.  Además, el estar reunidos en torno a la mesa es una oportunidad para convivir, conocerse mejor y disfrutarse mutuamente. En lugar de concentrarte en si comió de más, busca hacer de este tiempo uno agradable.

  • Conciencia en el supermercado. Procura organizarte e ir al súper después de haber comido algo. Si vamos con hambre es más fácil que elijamos alimentos altos en calorías. Inicia por el área de las frutas, verduras, lácteos, carnes, es decir de los productos frescos, no enlatados ni empaquetados. Involucra a tus hijos en la medida de lo posible y antes de pagar revisa lo que llevas en el carrito. La mercadotecnia hace presa de cualquier persona, pero si tomas conciencia será más probable que elijas alimentos nutritivos y de baja densidad calórica.
  • Limita las comidas fuera de casa. Los restaurantes no sólo sirven porciones exageradas de comida, sino que cocinan con altas cantidades de grasa, azúcar y sal.

  • No te compliques. No necesitas hacer comidas elaboradas. La clave está en la combinación de los alimentos. Si tienes mucha prisa, preparar un caldo de verduras, una pieza de pollo asada o un filete de pescado y una fruta como postre integrarán un menú equilibrado y adecuado para tu hijo y bastante sencillo de preparar.

  • Para las colaciones (refrigerios) prefiere frutas y verduras. Puedes usar un poco de chilito en polvo con sal. También puedes congelar yogurt natural o de frutas y ofrecerlo como helado.
  • Actividad física. Es necesario que aumente su gasto de energía. Busca una actividad que tu hijo o hija en verdad disfrute y procuren que la realice al menos tres veces por semana. Natación, bicicleta, baile, futbol, tennis son opciones que lo mantendrán activo. Si su autoestima influye en su voluntad de ejercitarse, intenten con el yoga para niños, es una actividad no competitiva, que le ayudará a aumentar su autoconfianza conforme avance en su práctica personal.

  • Trabajo en equipo, apoyo en familia. El ejemplo será la mejor forma de enseñarle a tu hijo como llevar una vida saludable. Así que, mamá o papá, tu también debes trazarte retos y llevarlos a cabo. Permítete comer alimentos que hasta ahora te niegas a consumir. Organízate y haz ejercicio de manera regular. Si pueden compartir una vez a la semana una actividad física, ¡eso será fabuloso!
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Enhorabuena, vayan juntos por una vida saludable. En familia y con amor ¡sí se puede!

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