3/13/2014

Nueva etiqueta Nutrimental

EL NUEVO FORMATO DE LA ETIQUETA NUTRIMENTAL PROPUESTO POR LA ADMINISTRACIÓN DE OBAMA.



En el mes pasado, la administración del Presidente de E.U.A. Barack Obama anunció algunas modificaciones propuestas a realizar en la etiqueta nutrimental (ese cuadrito blanco que viene en la mayoría de los productos alimenticios que describe su contenido de nutrientes) de los alimentos. El objetivo es ayudar a que el consumidor tenga más claro la calidad del alimento que consume y decida si comprarlo o no. Aclara Michael Taylor, comisario de la FDA, que no esperan que la información sea por sí sola la solución al problema de obesidad que enfrentamos hoy en día, pero la realidad es que muchas personas se basan en esta etiqueta para hacer sus elecciones de alimento, afirma.

En lo personal, el nuevo formato propuesto por la FDA y la administración de Obama me parece más claro en cuanto a la cantidad de raciones que contiene cada paquete de alimento, ahora marcan en negritas el número de raciones por paquete. Además actualizan la descripción de la ración utilizando medidas fácilmente reconocidas como taza, además del gramaje. El formato actual se presta a mucha confusión. El consumidor puede interpretar que el paquete completo equivale a una ración del alimento que contiene y resulta  que la mayoría de las veces cada paquete trae más de una ración.

El formato propuesto recalca en negritas y en un tamaño de letra más grande el número de calorías por ración. Las personas fácilmente interpretan que el número de calorías de la etiqueta es el del contenido total del paquete. Sin embargo, ese número aplica sólo para la ración, por lo tanto hay que sacar la calculadora mental y multiplicar por el total de raciones si queremos saber cuántas calorías tiene todo el paquete. En este punto en particular, creo que si en verdad quieren facilitar la comprensión del consumidor, deberían poner la cifra total de calorías del producto completo. Difícilmente una persona se pone a sacar esta operación matemática y mucho menos si no tiene conocimientos al respecto. Entonces  la nueva etiqueta en este punto no es muy distinta al formato actual.

La nueva etiqueta traerá los azúcares agregados o añadidos durante la industrialización o elaboración del producto. Este es un punto inovador, pues una de las estrategias contra la obesidad es precisamente evitar el consumo de azúcares agregados, pues aumentan el consumo de energía.

El porcentaje de valor diario se muestra ahora al lado izquierdo de cada nutriente y además de proporcionar este porcentaje, la nueva etiqueta declara las cantidades reales en gramos o microgramos.

En resumen, la nueva propuesta me parece un esfuerzo por clarificar la información nutrimental de los productos que consumimos, con la intención de guiar mejor nuestras elecciones. Si bien el conteo de calorías o los porcentajes de grasa y nutrientes no deberían ser lo que guíe nuestras decisiones alimentarias, la realidad es que al final del día, la calidad de nuestra alimentación impacta nuestra salud. Si consumimos energía (calorías) en exceso, el resultado es ganancia de peso y adiposidad en nuestro cuerpo. El valor de calorías nos sirve sólo como un punto de referencia al valorar el aporte de energía que brinda nuestra alimentación.

Considero que además de guiarnos por la información nutrimental, deberemos aprender a prestar atención a la manera en como nos alimentamos, a basar nuestras decisiones también con la información que proviene desde nuestro interior, desde nuestro cuerpo.  Para esto necesitamos reaprender a contactar con nuestra sabiduría interna, la que la gran mayoría nosotros tuvimos cuando fuimos niños pequeños. Mientras desarrollamos esta capacidad, cualquier esfuerzo por ayudar a guiar las decisiones de los consumidores hacia un mejor estado de salud será valioso y bien recibido.

Si estás interesado en profundizar en este tema o en conocer mi consulta y mis talleres, llámame a tel. (669)9852424 o escríbeme a:
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3/11/2014

Consejos para ayudar a tu hijo con sobrepeso.

Cuando se trata de sobrepeso u obesidad, es necesario realizar cambios para conseguir bajar de peso y procurarnos una mejor salud. Muchos adultos con esta problemática han intentado diferentes tipos de dietas y en un alto porcentaje los logros no se sostienen por más allá de unos cuantos meses. Esta situación genera una sensación de fracaso y frustración y estos sentimientos suelen estar en la base de un ciclo vicioso de desánimo y sobre ingesta alimentaria, que se prolonga o termina cuando la persona efectivamente se decide a intentarlo modificando su conducta y su manera de pensar.

En el caso de la obesidad infantil, tan prevalente a nivel mundial hoy en día, necesitamos llevar a cabo un abordaje que permita al niño a salir de esta situación de manera efectiva, sin arriesgar su crecimiento y en un ambiente de apoyo y amor incondicional. Muchos padres se sienten culpables y la realidad es que el sentimiento de culpa no favorece en nada el tratamiento. Es necesario simplemente tomar conciencia de lo que está sucediendo y determinarse a dar los pasos que llevarán al niño y a su familia a un mejor estado de salud. Es importante entender que los cambios no sucederán por sí solos, ni de manera inmediata. Lo que permitirá al niño llevar un estilo de vida más saludable será la adquisición de nuevos hábitos y esto toma tiempo, disciplina y constancia del niño, así como congruencia y apoyo por parte de la familia.

Algunos consejos para favorecer los hábitos saludables en familia.

  • En primer lugar no olvides que los cambios, para poder ser efectivos, deberán darse de manera gradual y que la clave del éxito está en la constancia y el apoyo que le des a tu hijo. Se ha demostrado que los programas de dietas que prometen cambios rápidos no funcionan y además las dietas demasiado restrictivas, no están recomendadas en los niños, pues ponen en riesgo su crecimiento en talla.
  • Trácense metas a corto plazo, a través de retos y logros. Un reto puede ser, por ejemplo, comer papaya si nunca lo ha hecho, o hacer 20 a 30 minutos de una actividad física moderada, 4 veces por semana. Estimúlalo y reconoce sus esfuerzos.

  • Infórmate. Aprende sobre grupos de alimentos. Es conveniente conocer las bases de una buena alimentación para poder ayudar a tu pequeño en el proceso de elección de su comida.

  • Procura tener en casa una variedad de alimentos. Que no falten frutas  y verduras frescas. Panes y cereales integrales. Produtos lácteos bajos en gras. Carnes magras y legumbres.

  • Conoce las porciones adecuadas a la edad de tu hijo. No necesitan la misma cantidad de alimento un niño que un joven, un adulto o un anciano. La actividad física también influye en la cantidad y el tipo de alimento que necesitamos consumir. Recuerda que la obesidad ha aumentado en parte por las grandes porciones que ahora se sirven en la mayoría de los restaurantes, en especial en los de comida chatarra.

  • Alimentación con Atención. Anima a tu hijo a comer despacio. Esto le permitirá pausar y contactar con su cuerpo en busca de señales de hambre y saciedad. Es importante evitar las distracciones como la televisión o los videojuegos mientras come.
  • Comer en familia te permitirá asesorar el comportamiento alimentario del hijo. Difícilmente podrás ayudarlo a tener buenos hábitos, si no conoces los que actualmente tiene.  Además, el estar reunidos en torno a la mesa es una oportunidad para convivir, conocerse mejor y disfrutarse mutuamente. En lugar de concentrarte en si comió de más, busca hacer de este tiempo uno agradable.

  • Conciencia en el supermercado. Procura organizarte e ir al súper después de haber comido algo. Si vamos con hambre es más fácil que elijamos alimentos altos en calorías. Inicia por el área de las frutas, verduras, lácteos, carnes, es decir de los productos frescos, no enlatados ni empaquetados. Involucra a tus hijos en la medida de lo posible y antes de pagar revisa lo que llevas en el carrito. La mercadotecnia hace presa de cualquier persona, pero si tomas conciencia será más probable que elijas alimentos nutritivos y de baja densidad calórica.
  • Limita las comidas fuera de casa. Los restaurantes no sólo sirven porciones exageradas de comida, sino que cocinan con altas cantidades de grasa, azúcar y sal.

  • No te compliques. No necesitas hacer comidas elaboradas. La clave está en la combinación de los alimentos. Si tienes mucha prisa, preparar un caldo de verduras, una pieza de pollo asada o un filete de pescado y una fruta como postre integrarán un menú equilibrado y adecuado para tu hijo y bastante sencillo de preparar.

  • Para las colaciones (refrigerios) prefiere frutas y verduras. Puedes usar un poco de chilito en polvo con sal. También puedes congelar yogurt natural o de frutas y ofrecerlo como helado.
  • Actividad física. Es necesario que aumente su gasto de energía. Busca una actividad que tu hijo o hija en verdad disfrute y procuren que la realice al menos tres veces por semana. Natación, bicicleta, baile, futbol, tennis son opciones que lo mantendrán activo. Si su autoestima influye en su voluntad de ejercitarse, intenten con el yoga para niños, es una actividad no competitiva, que le ayudará a aumentar su autoconfianza conforme avance en su práctica personal.

  • Trabajo en equipo, apoyo en familia. El ejemplo será la mejor forma de enseñarle a tu hijo como llevar una vida saludable. Así que, mamá o papá, tu también debes trazarte retos y llevarlos a cabo. Permítete comer alimentos que hasta ahora te niegas a consumir. Organízate y haz ejercicio de manera regular. Si pueden compartir una vez a la semana una actividad física, ¡eso será fabuloso!
DEMUESTRALE CON TUS ACTOS QUE SÍ SE PUEDE.

Enhorabuena, vayan juntos por una vida saludable. En familia y con amor ¡sí se puede!

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Manejo del Sobrepeso y la Obesidad



Mucho se ha dicho y escrito sobre el hecho de que en el caso del sobrepeso necesitamos hacer un balance de la energía (Calorías) que consumimos. Así se nos recuerda la fórmula mágica que dicta que en el peso corporal si la cantidad de energía que obtenemos a partir de la dieta es mayor que la que quemamos mediante la actividad física, el resultado será calorías para acumular en nuestro tejido graso. Lo inverso también es verdad, si quemamos más calorías que las que ingerimos, el resultado será la pérdida de peso corporal. Por último, si lo que consumimos en la dieta es igual a lo que utilizamos en nuestro diario vivir, lógicamente, mantendremos el mismo peso.

En los últimos 30 a 40 años mucho se ha avanzado en materia de Nutrición, las investigaciones y los expertos nos han ayudado a descubrir las fórmulas para obtener una mejor salud a través de la alimentación. Paradójicamente, entre más sabemos y conocemos, más parecemos alejarnos de ese ideal estado físico que lleve a nuestro cuerpo cerca del equilibrio y lejos de la enfermedad.  Dietas van y dietas vienen y el mundo en general es cada día más obeso.

A pesar de la abundante información que poseemos y que, por cierto, cambia constantemente, la realidad es que para poder manejar el sobrepeso la fórmula mágica se hace más y más evidente. Independientemente del tipo de plan de alimentación que se escoja, para poder perder peso, necesitamos tener un menor consumo calórico y un mayor gasto calórico. Sin embargo, aunque esto pueda parecer relativamente sencillo de conseguir, hay una parte de la ecuación que subyace en el fondo que muchas veces no consideramos. Si fuera sólo cuestión de elegir mejor los alimentos y mover más el cuerpo, ¿por qué batallamos tanto?

Recientemente se han demostrado los pobres resultados que las dietas tienen para mantener el peso que se consigue bajar. Se habla de la necesidad de realizar un CAMBIO DE ESTILO DE VIDA. Y los expertos han caído en cuenta de que la clave para lograr el éxito está en la motivación que las personas encuentran para salir de la zona de confort y llevar a cabo ACCIONES que verdaderamente favorezcan su salud. Sin esta motivación y determinación es fácil sucumbir ante las presiones externas e internas que colapsan cualquier buena intención. El elemento para mantenerse firmes de ánimo e intención se llama voluntad. Y el no haberla desarrollado no significa un carácter débil o falta de fortaleza.

La realidad es que el ambiente en el que vivimos es altamente obesogénico. Estamos bombardeados de invitaciones a consumir comida de alta densidad calórica y pocos nutrientes. La vida acelerada dificulta nuestra capacidad de atención para elegir con mayor sabiduría y lograr alejarnos de la corriente poco saludable. Por otro lado, la "falta de tiempo" favorece una vida robotizada y para muchos de nosotros incluso sedentaria. De hecho, la motivación para fortalcer nuestra voluntad se consigue gracias a nuestra toma de conciencia, que nos permite reconocer lo que ocurre dentro y fuera de nosotros y determinar hasta que punto es el ambiente externo o nuestras decisiones lo que sabotea nuestros esfuerzos.

No es sino al darnos cuenta de qué estilo de vida realmente nos favorece, que empezamos a motivarnos y llevar a cabo los cambios en nuestro comportamiento, no sólo alimentario, sino en nuestra forma de vivir. Es cuando dejamos de contarnos historias, de ser autocríticos por las fallas del pasado o temerosos y ansiosos por los miedos del futuro, que nos conectamos con nuestra fuerza interior y con la esperanza de que somos capaces de conseguir lo que sea necesario para ser saludables. Al soltar los miedos y las culpas, nos vemos de frente con la realidad y somos capaces de sentir y desarrollar la confianza en nosotros mismos. Por lo tanto, entre más conscientes seamos, será mucho más fácil que fortalezcamos nuestra voluntad y tengamos la capacidad de hacer cambios y sostenerlos de manera permanente, es decir, adoptando un nuevo estilo de vida.

En resumen, existe mucha información y debemos de tomarla con cautela. Debemos recordar que para obtener resultados diferentes, necesitamos hacer cosas distintas a lo que hasta ahora hemos hecho. Recordemos que en la medida que seamos honestos con nosotros mismos, dejaremos de pensar que la responsabilidad de nuestras vidas recae en algo o en alguien más y asumiremos el control de nuestra vida. En la medida en que dejemos de autocriticarnos, de victimizarnos y nos centremos en el momento presente, podremos desarrollar la autoconfianza necesaria para llevar a cabo un cambio de estilo de vida.

En el manejo del sobrepeso necesitamos creer que podemos y permitirnos intentarlo. Si hemos hecho lo mismo tanto tiempo y no nos ha funcionado, ¿por qué no intentar algo diferente y darnos la oportunidad de ver qué sucede? Los dejo aquí con algunos consejos rápidos para poder bajar de peso, gradualmente y a conciencia.
  • INCREMENTA el consumo de GRANOS ENTEROS, VEGETALES Y FRUTAS: son alimentos ricos en agua, muchos de ellos con un buen contenido en fibra y bajos en densidad calórica.
  • REDUCE el consumo de BEBIDAS AZUCARADAS,  incluyendo el consumo de jugo al 100% (no diluido) sobre todo en los niños con Sobrepeso u Obesidad. Los líquidos no tienen la misma capacidad de "saciar" comparado con los alimentos sólidos y es fácil consumir cantidades excesivas antes de darnos cuenta. El alto consumo de azúcar se traduce en sobrepeso.
  • LIMITA el consumo de ALCOHOL (para adultos).

  • CUIDA el total de CALORIAS que consumes. Monitorea tu ingesta de alimentos. Esto debe hacerse con tranquilidad y cautela. NO TE OBSESIONES con el conteo de calorías, ni la medición estricta de porciones. Lleva un diario de lo que comes y acompáñalo de anotaciones sobre tus emociones. Sobre todo cuando te descubras comiendo en automático. ¿Qué estabas pensando o sintiendo justo antes de darte ese atracón o de asaltar el refrigerador a escasa media hora de haber terminado la cena?

  • Al comer FUERA DE CASA, ESCOGE alimentos bajos en calorías y porciones más pequeñas.

  • MUEVE TU CUERPO. El ejercicio no sólo ayuda a la quema de energía y favorece la reducción de peso corporal. Libera energía y sensaciones de bienestar físico y mental.

  • CONCIENCIA, CONCIENCIA Y MÁS CONCIENCIA. Los miedos y las culpas dañan tu capacidad de autoaceptarte y tu autoconfianza. No importa cuántas veces antes lo hayas intentado sin conseguir resultados exitosos, mientras estés vivo mereces cuidarte. Tú puedes si tu en verdad quieres.

  • ALIMENTACION CON CONCIENCIA (MINDFUL EATING). Procura comer prestando atención a tus señales de hambre y saciedad, así como a las necesidades de tu cuerpo. Tómate el tiempo para masticar y saborear. Baja tu tenedor si no lo estás usando mientras masticas. Haz una pausa a la mitad de la comida y checa con tu estómago cómo se siente ahora. Bebe agua. Utiliza platos pequeños y dale una buena presentación a tus alimentos. Honra la comida que tienes frente a ti y disfrútala al máximo. Cuando comemos de prisa, muchas veces no nos damos ni cuenta de lo que estamos haciendo, mucho menos percibimos el placer que la comida nos puede dar y terminamos queriendo más.

Recuerda que si presentas obesidad y alguna complicación médica, es necesario que te asesores con un profesional de la salud. Un experto podrá aconsejarte en el tipo de alimentación y actividad física que necesitas para bajar de peso y mejorar tu salud.

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