10/28/2012

Los padres y la imagen corporal de sus hijos.


La imagen corporal es la manera en como uno se percibe a si mismo. Es esa idea que cada quien tiene de su cuerpo. Se dice que una imagen corporal es positiva si corresponde con la realidad y la persona se siente bien consigo misma y que es negativa si esto no es así. Todos tenemos pensamientos y sentimientos con respecto a nuestra apariencia y aunque pudiera pensarse que esas ideas son personales y no relacionadas con los demás o con el entorno, sucede precisamente lo contrario.


Nuestra imagen corporal es una idea que venimos formando desde nuestra infancia. Los mensajes que llegan del exterior son recibidos e internalizados por los niños y es algo un poco más complejo que decirle "eres hermoso" o "estás feo". Las expresiones, los comentarios, las críticas que los padres hacen sobre ellos mismos y sobre los demás va determinando la imagen que el niño se forma de lo que es bello y lo que no lo es y en consecuencia de lo que está bien o mal en él. Comentarios como mi enanito precioso, cachetoncito lindo, piecitos chuecos, gordita hermosa, cabezón inteligente, orejón simpático, etc., etc. son interpretados más en el sentido negativo que en el afectuoso.

Asimismo, una madre que vive a dieta, inconforme con su figura, o un padre muy riguroso en cuanto a la apariencia de su mujer, de si mismo o muy crítico del físico de otros están, quizá sin darse cuenta, enviando mensajes a sus hijos. Recordemos que los niños aprenden más de lo que ven, que de lo que oyen. La actitud de sus padres, las ideas que manifiestan sobre lo que es la belleza, la información que reciben de los medios de comunicación, lo que observan en el entorno influyen su forma de pensar. Cuando los mensajes son directamente sobre su apariencia física, este impacto es todavía mayor.


La imagen corporal es importante en tanto que tienen mucho que ver con la autoestima. Una persona que tiene distorsionada su imagen corporal habitualmente tiene una autoestima baja. Por el contrario, aquella persona que tiene una imagen corporal positiva, conoce que su valía no depende de su aspecto físico. En el caso de los niños, muchas veces  no entienden estos conceptos y no saben por qué se sienten como se sienten. Lo que sí es evidente es que el niño con alta autoestima tiene una de las mejores herramientas para enfrentarse a la vida.

En el tiempo en el que vivimos la información fluye practicamente sin restricciones, los medios de comunicación facilitan la difusión de ideas contradictorias sobre bienestar y belleza. Por un lado nos bombardean con imagenes estereotipadas de belleza, nos cuentan cómo es la vida de una persona exitosa, nos dicen que para tener felicidad debemos de tener o ser de tal o cual manera. Por otro lado nos promocionan una enorme cantidad de "alimentos" que tiene mucho de colorido y forma y poco valor nutricional. Y coronan la confusión de sus mensajes cuando son los artistas de moda o los atletas destacados de cada país los que consumen estos alimentos.

Debemos explicar a nuestros hijos lo relativo que es el concepto de belleza, la influencia a la que estamos expuestos por todas estas compañías que se dedican a la venta de productos y artefactos "para conseguirla". Debemos estar pendientes de los mensajes que reciben nuestros hijos, pero sobre todo, de cómo los interpretan. Querer evitar que se expongan a la TV y los medios masivos de comunicación o el internet, o que no convivan en el entorno en el que están creciendo sería un tanto irreal y poco asequible.

Sin embargo, para poder transmitir este mensaje tenemos que empezar por nosotros mismos. Revisar cómo es nuestra propia imagen corporal, cómo es que nos percibimos, qué tanto es que nos valoramos y en qué basamos ese valor. Recordar que nuestros hijos son seres independientes de nosotros, que por haber nacido de nosotros debemos amarlos, educarlos y guiarlos, pero no podemos vivir a través de ellos, ni debemos pretender que serán ellos quienes cumplirán nuestros sueños o anhelos no logrados. Entendiendo que nuestra propia forma de pensar también es producto de un gran bagaje familiar y cultural, podremos darnos cuenta que no todos pensamos igual  y que el concepto de belleza es personal y por lo tanto subjetivo.

Quienes amamos profundamente a nuestros hijos jamás haríamos algo que los hiciera sufrir. Desafortunadamente a veces lo hacemos sin estar conscientes de ello. Darnos cuenta de esto y rectificar es una acto de humildad y de profundo amor. Motivar a nuestros hijos, aceptarlos tal y como son, fomentar sus cualidades más que señalar sus dificultades será el mejor mensaje para que su autoestima y su imagen corporal sean positivas. Finalmente, será su propio caminar por la vida el que vaya dando forma a su autoconcepto y autovalía, será su propia experiencia las que les permita definir quiénes son y de qué son capaces. Sin embargo, si en su recorrido por esta vida van con una bolsa llena de herramientas como el amor, la autoestima, la confianza en sí mismos, seguramente podrán salir victoriosos de cualquier bache del camino...

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