3/01/2012

Los niños y su imagen corporal.


A veces pensamos que los niños se interesan sólo en jugar, aprender y socializar con sus amigos. Tomamos por hecho que sus preocupaciones pueden ser insignificantes, o bien transitorias, ya que finalmente “son cosas de niños”. Pues resulta que no es así. Se han documentado muchos casos de depresión en los niños, que puede estar suscitada por diferentes factores, como problemas en el hogar, falta de atención hacia su persona, una situación estresante como el cambio de residencia, la pérdida de un ser querido, baja autoestima y una imagen corporal negativa, entre otras.

Se define como imagen corporal a la manera en que uno se percibe a sí mismo. La imagen corporal es la manera como uno se ve y se imagina a sí mismo.  Tener una imagen corporal positiva significa verse a sí mismo de manera precisa, ni más ni menos y sentirse cómodo en su cuerpo y con su apariencia. Una imagen corporal negativa es cuando  la auto-percepción nos genera emociones y sentimientos negativos e, incluso, puede estar distorsionada. Una imagen corporal negativa es, en muchos casos, la base detrás de trastornos de la conducta alimentaria, como anorexia y bulimia.


Nosotros no creamos solos nuestra imagen corporal. Las personas que nos rodean y nuestra cultura tienen una fuerte influencia en nuestra imagen corporal. Todo el tiempo recibimos mensajes positivos y negativos sobre nuestro cuerpo de la familia y los amigos, y esto comienza muy temprano en nuestras vidas.
Los niños, desde tan pequeños como 5, 6 ó 7 años pueden estar preocupados por su imagen corporal y su peso. En una encuesta de KidsHealth.org de más de 1000 niños de edades entre 9 y 13 años, más de la mitad dijo estar estresado por su peso, sin importar si este era o no normal.

Es verdad que la obesidad infantil es un problema real, que tiene consecuencias muy importantes para la salud del niño, pero es también muy importante el cómo se siente el niño consigo mismo. Debemos de estar atentos a los datos que sugieren una baja autoestima y una negativa imagen corporal en nuestros niños. Como padres debemos preguntarnos ¿qué podemos hacer para ayudar a que su autoestima y su imagen corporal sean adecuadas?

Aquí algunos consejos para detectar estas inquietudes en nuestros pequeños y cómo actuar en consecuencia.

Los niños y la obesidad. Signos de una pobre imagen corporal.
Signos fáciles de detectar. El niño puede:
  • Preguntar “Estoy gordo?”
  • Estar obsesionado con su pancita cuando se ve en el espejo.
  • Dejar de comer alimentos que le gustan, sobre todo frente a sus amigos.
  • Decirle a otros amigos cosas como “eso que comes no es bueno  para ti”.
  • Comentarios como “nadie me quiere” o “a nadie le gusto”.
Signos un poco menos evidentes.
  • Ansiedad.
  • Falta de participación en actividades con otros niños.
  • Uso de palabras negativas cuando hablan de sus cuerpos.
  • Rechazo a actividades que por su naturaleza o el tipo de vestimenta usada, impliquen mostrar su cuerpo como nadar, ballet, gimnasia, la revisión con el pediatra.
  • Depresión. desinterés en actividades o pasatiempos que normalmente le gustaría realizar, somnolencia exagerada, aislamiento social.
  • Agresividad.

¿Cómo ayudar a los niños a tener una imagen corporal positiva y una mejor autoestima, sin importar el peso?
Tanto si tu hijo tiene sobrepeso o no, lo puedes ayudar a sentirse mejor consigo mismo y a implementar hábitos saludables con los siguientes consejos.
  •   Enfócate en la salud.
No permitas que el tamaño, peso o apariencia de tu hijo se conviertan en una preocupación ni para ti, ni para él. Enfócate en su salud. Cuando a los niños les hablamos de los problemas potenciales que conlleva el sobrepeso, reforzando al mismo tiempo lo valioso e importantes que son, tal y cual están, ellos entienden que su capacidad de ser amados y apreciados no tiene nada que ver con su aspecto físico. Al mismo tiempo, si nos enfocamos en su salud, ellos entienden que porque los amamos, nos interesamos en que su salud esté al cien por ciento.


Hacer al niño consciente de su salud, ayudará a que tome más responsabilidad en su autocuidado. Claro está que, esto será en relación a su etapa de desarrollo. En el caso de los más chiquitos, explicar las enfermedades crónicas que pueden venir con la obesidad, sería como querer explicarles la raíz cuadrada. Debemos encontrar el lenguaje apropiado. Por ejemplo, podemos decirle: “¡Si eres más saludable, podrás jugar mejor y más tiempo sin cansarte!”
  • Mide el éxito en los cambios de hábitos, no en los cambios de la báscula.
Vale más que un niño esté llevando a cabo cambios en sus hábitos, que ver que en la báscula cruza kilos para abajo. Debemos reconocer y aplaudir sus logros, cuando veamos en ellos un mayor deseo de ser más activos, de ver menos tele, o bien si están teniendo una mejor elección de sus alimentos y razonando por qué es más conveniente una ración de verduras que una de palomitas de maíz. 
De hecho no se recomienda que los niños se pesen a sí mismos, porque pueden obsesionarse con las cifras y desalentarse con los resultados. El pesaje debe ser llevado a cabo por el médico o nutriólogo, cuando ellos así lo indiquen.
  • Sé ejemplo.
Ya lo he dicho antes. Jala más un buen ejemplo que mil caballos. Los niños aprenden e imitan lo que ven en casa. Por un lado deja de hablar de que tan gorda o gordo eres en frente de él. Pues estás enviando un mensaje que el recibe cada vez que te autocriticas. Por otro lado sé tu misma saludable, o de qué otra manera podrás esperar que el cambie hacia una alimentación más sana o realice más actividad física si en casa eso ni se conoce.
  • Estate pendiente de los medios de comunicación.
Los medios de comunicación y la sociedad actual presionan hacia una imagen corporal estereotipada. La silueta delgada es sinónimo de belleza y éxito. No se trata de prohibir la tele o las revistas, ni de que el niño se aísle socialmente. ¡Para nada!, pero sí debemos de detectar estos mensajes negativos y explicárselos para que él entienda que el verdadero valor de una persona no reside en su físico, y que el es hermoso tal cual es.
  • Refuerza su autoestima.
Explícale que en el mundo hay personas de distintos colores y formas, unos altos, otros bajitos, unos güeros y otros prietitos, pero toda la gente tiene su propio valor y este se construye en base a las acciones de cada quien. De esta manera, no tiene por qué envidiar el pelo rubio de la compañera, o los músculos marcados del vecino. Cada quien vale y tiene su belleza propia, individual e irrepetible.

Una vida más saludable, se consigue con una mejor alimentación, mayor actividad física y una buena autoestima. No olvidemos que somos cuerpo, mente y espíritu y cada una de estas esferas de nuestra vida son igualmente importantes. 

Lograr que el niño tengo un peso corporal más idóneo y una mejor apariencia física, es sólo la mitad para conseguir que él se sienta bien consigo mismo, feliz y con buena autoestima. La otra mitad se logra recordándole lo hemoso, valioso, capaz e inteligente que es y que su felicidad no dependerá de su físico, sino de la capacidad que tenga para controlar su mente, para amarse, respetarse y cuidarse a si mismo y para luchar en la vida por sus objetivos.

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