12/18/2011

¿Por qué es indispensable que nuestros niños coman bien?

El término “cliché”se aplica a todas esas frases, expresiones, acciones e ideas que han sido usadas en exceso, que son conocidas por casi todas las personas y que precisamente por el abuso en su uso han perdido fortaleza. Y eso es exactamente lo que sucede con la siguiente frase: “Una alimentación sana es indispensable para gozar de buena salud”. Todos los sabemos, todos lo hemos oído alguna vez y ¿por qué es entonces que no todos comemos saludablemente? O peor aún, ¿por qué es que cada vez lo hacemos menos? ¿Qué es exactamente lo que queremos decir los médicos y los nutriólogos cuando aconsejamos esto? Y ¿por qué lo aconsejamos?

El organismo humano requiere energía para funcionar. Cada proceso, como respirar, pensar, dormir o todos aquéllos de los que ni cuenta nos damos, como el circular de nuestra sangre, consumen energía para llevarse a cabo. ¿Y de dónde obtenemos esa energía? Pues sencillamente de los alimentos.  Ahora, ¿por qué es entonces necesario que la alimentación sea “buena, saludable, balanceada”? Si lo mismo obtenemos energía de una bolsa de papas fritas que de una ensalada o un trozo de pescado. He aquí la razón a esto.

Resulta que además de energía, necesitamos nutrientes diversos, específicos para diferentes funciones.  Por ejemplo, necesitamos proteínas para construir nuestros tejidos, carbohidratos para darle energía a nuestro cerebro y grasas para que nuestras células sean estructuralmente fuertes y también para tener reserva de energía en caso de una situación de escasez de alimento. A estos los llamamos macronutrientes y todos ellos nos dan energía.

Pero además de eso, necesitamos un gran número de sustancias que actúan en el laboratorio metabólico de nuestro cuerpo, son algo así como las encargadas de llevar mensajes y  provocar reacciones que, a su vez, forman parte de un gran número de procesos y que al final se traducen en que funcionemos adecuadamente. Las vitaminas, minerales y oligoelementos son esas sustancias, a las que conocemos como micronutrientes y ¿qué creen? ¡Que también están en los alimentos!

Por ejemplo, la vitamina K nos sirve para la coagulación de la sangre; la vitamina B12 para que nuestros glóbulos rojos se formen bien; la vitamina D es esencial en la formación de nuestros huesos y el yodo, para que nuestra glándula tiroides pueda producir hormonas tiroideas, las cuales intervienen en muchos de las reacciones metabólicas de nuestro organismo. 

Entonces, si llevamos una dieta monótona, excesiva en un solo tipo de nutrientes, como las grasas y, al mismo tiempo, tenemos muy poca variedad de otros alimentos como las frutas,  verduras y cereales, podremos entonces tener déficit de esos micronutrientes tan esenciales para nuestro buen funcionamiento. Desafortunadamente, las grasas, las proteínas animales ricas en ellas, las sales y los azúcares abundan en mucho de los alimentos de preparación rápida que se venden en la calle y que son el prototipo de alimentación que caracteriza nuestra moderna y acelerada vida.


Ahora bien, si resulta que estamos hablando de un niño, que se encuentra en pleno crecimiento, cuya necesidad de formar tejidos es mucho mayor que la de un adulto y quien además se encuentra desarrollando muchas funciones nuevas, la obtención de una dieta variada, rica en macro y micro nutrientes es indispensable.

Imaginen un cerebro en formación, cuyas neuronas se están formando para desarrollar todas esas conexiones nerviosas necesarias para mandar las órdenes correctas al cuerpo y, de pronto, imaginen la ausencia de los nutrientes necesarios para que esto se lleve a cabo…. Así es, ¡el resultado sería lamentable! Un cerebro que no se forma bien, pero sobre todo, que no funciona bien. Y esto es real, y aunque afortunadamente no es tan común, si sucede en aquellos niños que tienen una nutrición muy deficiente.

Los niños necesitan una alimentación variada (que contenga alimentos de todos los grupos), suficiente (para que crezca y se desarrolle bien), adecuada (a las particulares necesidades de esta etapa del desarrollo) e inocua (es decir, que no contenga partículas contaminantes que le pongan en riesgo). En pocas palabras, una alimentación equilibrada. Pues bien, si es verdad que en todos los momentos de la vida, una alimentación equilibrada es muy necesaria para una buena salud, en la infancia esto es realmente indispensable, pues es el tiempo de nuestra vida en que estamos literalmente formándonos y desarrollando la gran mayoría de las capacidades que tendremos como adultos.

Papás y mamás lectores: Infórmense, consulten con un experto en el tema y aclaren sus dudas sobre lo que es una alimentación realmente equilibrada y adecuada para su hijo. Un tip sencillo de recordar es que entre más colorido natural tenga nuestra dieta (las frutas y verduras tienen una gama amplia de colores) más rica nutricionalmente será.

Démonos el tiempo de ser padres, pues ese nadie lo regala ni lo vende, uno mismo se lo da y dediquémosle a la atención de nuestros niños todo el tiempo que sea necesario para ayudarlos a crecer saludablemente. Esto implica prepararles alimentos adecuados y tenerles paciencia para enseñarlos a comer saludablemente. El camino puede ser empedrado y difícil al inicio, pero les aseguro que a la larga va suavizándose y sobre todo, que al final,  el resultado será altamente gratificante.

Enhorabuena y ¡bon appétit!

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