12/30/2011

Nunca es tarde para comenzar.


"Cuando sabes con el corazón como quieres vivir el resto de tu vida, no puedes esperar a que el resto de tu vida comience."

Muchas de las personas que hemos intentado bajar de peso, lo hacemos con mucha ilusión inicial, pero a veces en el paso de los días, llevar una "dieta" parece ser una lucha contra fuerzas gigantescas y al paso de los días vamos perdiendo el interés.

Muchos factores influyen para que la jornada en la pérdida de peso pueda tornarse cansada, tediosa o complicada, incluso cuando hemos visto resultados más o menos favorables. Uno de los principales motivos por los que abandonamos las recomendaciones que nos dio el médico o nutriólogo es la falta de de un buen planteamiento de objetivos antes de iniciar los cambios de alimentación.

Cuando sabemos con certeza y con el corazón qué es lo que realmente buscamos al ponernos a "dieta", el camino, aunque largo, ciertamente se ve con más claridad. Si entendemos que para lograr nuestros objetivos se necesita iniciar la marcha con muchas ganas, voluntad y paciencia, seguramente tendremos más probabilidades de éxito.

Yo le preguntaba el otro día a una amiga y paciente mía, que si su ganancia de peso no la consiguió de la noche a la mañana, entonces por qué pretendía deshacerse de todos esos kilos extra también de un día a otro. Los cambios duraderos requieren tiempo y modificaciones contundentes, pero instaladas sutilmente.

Perder peso, debe ser el resultado de un estilo de vida más saludable. De entrada, creo que debemos cambiar la palabra "dieta" por un plan de alimentación saludable. Por otro lado, obsesionarse con la báscula puede ser un error que nos obstaculice conseguir nuestros logros. No quiero decir que no debemos pesarnos, no, pero tampoco debemos convertir a la báscula en el juez y parte que juzgue nuestros esfuerzos.

Muchas veces, si no sabemos interpretar lo que significa lo que vemos en la báscula, podemos desanimarnos y es probable que no haya razón para hacerlo. Nuestro peso varía a lo largo del día y de un día a otro y si nuestra alimentación no ha sido tan desbocada y variable en los últimos días, probablemente lo que pesa de más en nuestro cuerpo sea líquido y no grasa. Por eso hay que saber interpretarla y preguntar al médico o nutriólogo cómo se debe interpretar el peso.

Los posibles fracasos en nuestros pasados intentos, tienden a darnos sensación de desánimo y a veces reiniciamos el camino con una cierta voluntad inicial, pero con una voz interior que casi, casi, nos reta a no lograr los objetivos. Eso es un craso error. Lo que hasta ahora hayamos hecho o dejado de hacer es algo que debemos guardar en el baúl de los recuerdos. Debemos ver de aquí hacia adelante, desde el ahora hacia el mañana. Lo pasado ya se fue y nunca es tarde para retomar el camino.

Te sugiero que repases detalladamente tus objetivos y las razones por las que buscas conseguir modificar tu alimentación. La inmensa mayoría las personas tienen como fundamento a sus deseos de perder peso el lucir una "mejor" figura o bien, buscan ayuda cuando su salud ha sufrido a consecuencia de su manera de comer. Yo te invito a que pienses primero en tu salud, incluso cuando esta todavía sea buena, pues el tiempo no perdona su paso y una vida de desarreglos termina por pasarnos la factura.

La mejoría en la apariencia física como resultado de nuestro cambio de vida, claro que es tambien muy importante, es la inyección de energía para nuestro ánimo y sin lugar a duda es el apapacho a nuestra autoestima. Pero estoy convencida que tan o más fuerte que eso, es el sabernos en control de nuestras acciones. El poder autodominar nuestros arrebatos, deja una sensación de satisfacción más definida que el mismo movimiento hacia abajo de la báscula. Es ese el poder que nos permite continuar, aun con las "recaídas".

Plantéate que lograr cambios y cumplir objetivos no es cuestión de un día, conlleva una vida entera de determinación y voluntad. Además recuerda que si antes no lo lograste, no quiere decir que esta vez será igual. Debemos enterrar los sentimientos de incapacidad y cambiarlos por nuevos bríos, mucha voluntad y fe en nosotros mismos. Porque de que se puede, ¡se puede!

Y si por ahí te surge la pregunta lastimosa "¿tendré que estar a dieta toda la vida?" que muchas personas se hacen, yo te invito a pensar que no es una dieta, es un cambio de vida, y que cuando lo hacemos verdaderamente parte de uno, deja de ser algo perceptible, para volverse algo de nuestra nueva naturaleza.

!Ánimo, mucho ánimo! fuerza, entereza y paciencia es lo que se necesita una vez que se ha determinado objetivamente que es lo que se quiere conseguir. Recuerda, NUNCA es demasiado tarde y entre más pronto nos pongamos las pilas, mejor será.

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