12/30/2011

Nunca es tarde para comenzar.


"Cuando sabes con el corazón como quieres vivir el resto de tu vida, no puedes esperar a que el resto de tu vida comience."

Muchas de las personas que hemos intentado bajar de peso, lo hacemos con mucha ilusión inicial, pero a veces en el paso de los días, llevar una "dieta" parece ser una lucha contra fuerzas gigantescas y al paso de los días vamos perdiendo el interés.

Muchos factores influyen para que la jornada en la pérdida de peso pueda tornarse cansada, tediosa o complicada, incluso cuando hemos visto resultados más o menos favorables. Uno de los principales motivos por los que abandonamos las recomendaciones que nos dio el médico o nutriólogo es la falta de de un buen planteamiento de objetivos antes de iniciar los cambios de alimentación.

Cuando sabemos con certeza y con el corazón qué es lo que realmente buscamos al ponernos a "dieta", el camino, aunque largo, ciertamente se ve con más claridad. Si entendemos que para lograr nuestros objetivos se necesita iniciar la marcha con muchas ganas, voluntad y paciencia, seguramente tendremos más probabilidades de éxito.

Yo le preguntaba el otro día a una amiga y paciente mía, que si su ganancia de peso no la consiguió de la noche a la mañana, entonces por qué pretendía deshacerse de todos esos kilos extra también de un día a otro. Los cambios duraderos requieren tiempo y modificaciones contundentes, pero instaladas sutilmente.

Perder peso, debe ser el resultado de un estilo de vida más saludable. De entrada, creo que debemos cambiar la palabra "dieta" por un plan de alimentación saludable. Por otro lado, obsesionarse con la báscula puede ser un error que nos obstaculice conseguir nuestros logros. No quiero decir que no debemos pesarnos, no, pero tampoco debemos convertir a la báscula en el juez y parte que juzgue nuestros esfuerzos.

Muchas veces, si no sabemos interpretar lo que significa lo que vemos en la báscula, podemos desanimarnos y es probable que no haya razón para hacerlo. Nuestro peso varía a lo largo del día y de un día a otro y si nuestra alimentación no ha sido tan desbocada y variable en los últimos días, probablemente lo que pesa de más en nuestro cuerpo sea líquido y no grasa. Por eso hay que saber interpretarla y preguntar al médico o nutriólogo cómo se debe interpretar el peso.

Los posibles fracasos en nuestros pasados intentos, tienden a darnos sensación de desánimo y a veces reiniciamos el camino con una cierta voluntad inicial, pero con una voz interior que casi, casi, nos reta a no lograr los objetivos. Eso es un craso error. Lo que hasta ahora hayamos hecho o dejado de hacer es algo que debemos guardar en el baúl de los recuerdos. Debemos ver de aquí hacia adelante, desde el ahora hacia el mañana. Lo pasado ya se fue y nunca es tarde para retomar el camino.

Te sugiero que repases detalladamente tus objetivos y las razones por las que buscas conseguir modificar tu alimentación. La inmensa mayoría las personas tienen como fundamento a sus deseos de perder peso el lucir una "mejor" figura o bien, buscan ayuda cuando su salud ha sufrido a consecuencia de su manera de comer. Yo te invito a que pienses primero en tu salud, incluso cuando esta todavía sea buena, pues el tiempo no perdona su paso y una vida de desarreglos termina por pasarnos la factura.

La mejoría en la apariencia física como resultado de nuestro cambio de vida, claro que es tambien muy importante, es la inyección de energía para nuestro ánimo y sin lugar a duda es el apapacho a nuestra autoestima. Pero estoy convencida que tan o más fuerte que eso, es el sabernos en control de nuestras acciones. El poder autodominar nuestros arrebatos, deja una sensación de satisfacción más definida que el mismo movimiento hacia abajo de la báscula. Es ese el poder que nos permite continuar, aun con las "recaídas".

Plantéate que lograr cambios y cumplir objetivos no es cuestión de un día, conlleva una vida entera de determinación y voluntad. Además recuerda que si antes no lo lograste, no quiere decir que esta vez será igual. Debemos enterrar los sentimientos de incapacidad y cambiarlos por nuevos bríos, mucha voluntad y fe en nosotros mismos. Porque de que se puede, ¡se puede!

Y si por ahí te surge la pregunta lastimosa "¿tendré que estar a dieta toda la vida?" que muchas personas se hacen, yo te invito a pensar que no es una dieta, es un cambio de vida, y que cuando lo hacemos verdaderamente parte de uno, deja de ser algo perceptible, para volverse algo de nuestra nueva naturaleza.

!Ánimo, mucho ánimo! fuerza, entereza y paciencia es lo que se necesita una vez que se ha determinado objetivamente que es lo que se quiere conseguir. Recuerda, NUNCA es demasiado tarde y entre más pronto nos pongamos las pilas, mejor será.

Si estás quieres conocer nuestro servicio de consulta Nutricional o de Psicoterapia, o explorar alguno de nuestros talleres, llámanos a tel. (669)9852424 o escribe a: contacto@nutrintegra.com

12/27/2011

Refrigeración y otros consejos para conservar tus alimentos.



La gran mayoría de los alimentos son perecederos, por lo que necesitan ciertas condiciones de tratamiento, conservación y manipulación. Gran parte de los alimentos han sido manipulados o transformados antes de llegar al consumidor, esto con la finalidad de aumentar la vida útil de los productos frescos, la cual en condiciones naturales es muy limitada y  precisa de la aplicación de un sistema adecuado de conservación.
Diversos factores contribuyen a la disminución de la calidad original de un alimento y favorecen su deterioro. Por ejemplo la exposición a la luz solar y el contacto con el oxígeno del aire comporta una pérdida de vitaminas y el enranciamiento de las grasas; la temperatura, sobre todo si es elevada, favorece la reproducción precipitada de microorganismos, el grado de humedad contribuye al desarrollo bacteriano y el enmohecimiento, etc.
Conservar los alimentos consiste en utilizar técnicas que impidan o limiten la acción de los agentes (microorganismos o enzimas) que pueden alterar sus características originarias  de aspecto, color, olor y sabor. Estos agentes pueden ser ajenos a los alimentos (microorganismos del medio ambiente como bacterias, mohos y levaduras) o estar en su interior, como las enzimas naturales presentes en ellos. Se pueden utilizar métodos de conservación así como combinaciones de métodos.
Existen diferentes técnicas de conservación de alimentos, que podemos concreta en:
Mediante calor
Mediante frío
Por deshidratación
Mediante aditivos
Por irradiación

CONSERVACIÓN DE LOS ALIMENTOS EN EL REFRIGERADOR (0 – 8°C)
La conservación de los alimentos es diferente según se guarden en el refrigerador o en el congelador. También es importante saber que no todos los alimentos se deben conservar a la misma temperatura, ni durante el mismo tiempo.

TEMPERATURAS DE Y LUGARES DENTRO DEL REFRIGERADOR PARA LA CONSERVACIÓN DE LOS DIFERENTES TIPOS DE ALIMENTOS.
Conservas, especies, harinas, legumbre, etc: a temperatura Ambiente.
Frutas y verduras:
de 8°C a 10°C. Esta se consigue en las partes bajas del refrigerador.
Pescado, mariscO, carnes, pollo, leche y derivados, embutidos, etc: d
e 0°C  a 4°C. Se aconseja acomodarlos en los primeros dos entrepaños del refrigerador.
Productos congelados:
-18°C como mínimo. Obviamente, se guardan en el congelador.

DURACION DE LA CONSERVACION DE LOS DIFERENTES TIPOS DE ALIMENTOS
  • Pescado fresco (limpio) y carne picada: 2 días
  • Carne y pescado cocido: 2-3 días
  • Leche ya abierta, postres caseros, verdura cocida: 3-4 días
  • Carne cruda bien conservada: 3 días
  • Verdura cruda y bien conservada: 3días
  • Verdura cruda y conservas abiertas (cambiar a otro recipiente): 4-5 días
  • Huevos: 2-3 semanas
  • Productos lácteos y otros con fecha de caducidad: la que se indica en el envase
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12/23/2011

Doctora, mi hijo no quiere comer... ¿le daremos vitaminas?

Una de las cuestiones que más frecuentemente se me presenta en la consulta es  la relacionada con dificultades para alimentar a los niños. Este tópico me interesa tanto y lo encuentro tan fascinante porque como madre de tres, me ha tocado vivir estas situaciones en casa. Lo mejor del caso es que este tipo de problemática, tratándose de niños por lo demás sanos, tiene solución. Muchos de los problemas para alimentar a los niños y enseñarlos a comer adecuadamente tienen un origen explicable y  pueden ser resueltos. Implicará armarse de paciencia, reconocer donde puede ser que estemos fallando (si fuese el caso) y tomar las medidas necesarias. Nadie dice que será fácil, en realidad, será tan difícil como nosotros queramos...

ALGUNOS PUNTOS BÁSICOS PARA ENTENDER ESTA PROBLEMÁTICA...

Ablactación...
En muchas ocasiones, las dificultades para alimentar a nuestros pequeños surgen alrededor de la ablactación, que es el momento en el que introducimos en su dieta alimentos diferentes a la leche y que ocurre generalmetne entre el 4° y 6° mes de vida. Para algunas mamás que sufren este viacrucis, pareciera que su lindo angelito, quien hasta ese momento tomaba su leche (materna o de fórmula) con singular alegría y sin ninguna dificultad, de pronto se le ha transformado en un diablillo escupidor de todo aquello que se le ponga en la boca. Y, en muchas ocasiones, ese martirio se prolonga por meses, incluso años.

Resulta que los que más saben de este tema (o al menos lo escriben) comentan que durante la transición de líquidos (leche, sea materna o fórmula) a sólidos (papillas) es posible que surja un cierto "rechazo" a las nuevas texturas y sabores que se le ofrecen al bebé. Pero afortunadamente esto suele ser transitorio. Es nuestra equivocada interpretación de los hechos la que muchas veces termina por prolongar el problema. Es la clásica situación en la que nosotros los padres interpretamos el rechazo del niño hacia un determinado alimento como un asunto definitivo y decidimos dejar de ofrecérselo  "porque al bebé simplemente no le gusta", olvidando que para que pueda "gustarle" necesita primero realmente conocerlo, aún si esto implica intentar en repetidas ocasiones, de preferencia no tan seguidas y sin forzarlo.

Se ha visto que aquellos niños a los que se les ofrece menos variedad de alimentos (y por  lo tanto, de sabores y texturas), o  bien, a quienes se tarda demasiado tiempo en ofrecérselos, tendrán mayores dificultades para aceptarlos cuando se les ofrecen tardíamente.

Autoregulación calórica...
A excepción de nuestra capacidad para regular nuestra ingesta de sal, en base a las necesidades de nuestro organismo, los nutrientes de nuestra dieta suelen estar presentes en ella debido a que  hemos aprendido a comerlos, e incluso porque hemos desarrollado gusto por ellos. En el caso de los niños pasa igual. No se ha demostrado que los niños puedan regular por instinto la variedad de alimentos necesarios para tener una dieta balanceada.  Sin embargo, al parecer, sí tienen la capacidad de regular la cantidad de calorías que necesitan para mantener un adecuado crecimiento.

Esa regulación calórica es la que explica por qué los niños algunos días comen más que otros o por qué de pronto se brincan una comida sin mayor problema. Si observamos la calidad de los alimentos en el menú de un niño en varios días consecutivos, veremos que su ingesta calórica neta se mantiene más o menos igual cada día. Por ejemplo, si su desayuno fue calóricamente pobre, probablemente se repondrá en el resto del día. Lo mismo sucede a la inversa, cuando de pronto consumieron una comida muy calórica y  la siguiente apenas si picaron un poquito. De tal manera, aunque los niños no se pueden asegurar a sí mismos una dieta nutricionalmente adecuada, sí pueden determinar qué tanto necesitan comer. 
Los diferentes periodos de crecimiento...
Recordemos que nuestros chiquitines pasan por distintas etapas de crecimiento. Durante los primeros meses su velocidad de crecimiento es acelerada y alrededor de los 6 meses de edad, esta se desacelera y se mantiene más o menos estable durante el resto de la infancia. Si no estamos conscientes de esto, de pronto nos parecerá extraño que nuestro hijo no siga poniendo esos cientos de gramos en cada visita al doctor y podría antojarse pensar que se debe a que no está comiendo lo suficiente. Cuando lo que en realidad sucede es que su alimentación ha ido cambiando y sus necesidades también. Imagínense que siguiéramos comiendo cada 3 horas como recién nacidos... ¿¿cómo estuviésemos??

Lo más importante... NUESTRAS EXPECTATIVAS...
Mi abuelita me decía cada vez que me veía que me encontraba más delgada...y lo siguiente era que me servía un plato lleno de frijoles recién guisados, apto para un señor del doble de mi tamaño.. Ojalá realmente hubiese necesitado esos deliciosos frijoles, jejejeje.  El caso es que al igual que mi abuelita, muchas otras abuelitas y muchos papás en nuestra cultura, sienten que un niño bien nutrido debe estar "llenito", si no es que regordete. 
Como que el concepto del niño rollizo, de cara redonda igual a niño "saludable" no se ha podido erradicar muy bien de nuestra idiosincracia mexicana. Es apenas ahora que estamos viviendo la contraparte, un creciente problema de sobrepeso y obesidad infantil,  que nos empieza a caer el veinte. El punto es que de nuestras expectativas también depende mucho nuestras frustaciones si las primeras no son alcanzadas. Habría que analizar si lo que esperamos que nuestro niño coma es realmente lo que él necesita.

Entonces... ¿EXISTE REALMENTE UN PROBLEMA?
Para poder hablar de que nuestro hijo o hija tiene un problema real en su forma de comer debemos analizar la cantidad y la calidad de lo que come, y además, como se encuentran su crecimiento y desarrollo. Seguido me pasa que los padres de un niño están angustiados por la alimentación de su pequeño; cuando les pido que me narren con detalle un ejemplo del menú habitual del niño, por ejemplo lo que su hijo comió el día anterior, me encuentro con que come adecuadamente en cantidad y calidad; y luego cuando lo grafico en la curva de crecimiento, se ubica en percentilas completamente normales. Y ni qué decir de su desarrollo, suele ser completamente adecuado para su edad.

Y entonces, ¿qué hay de las vitaminas?... siempre termino por decirles a los padres que las mejores fuentes de vitaminas vienen en los mejores envases, no tienen costo extra ni sabor amargo u olor apestoso: es decir están contenidas en las frutas, verduras, cereales, lácteos, carnes. Entre más variado y colorido sea el menú del niño, más nutritiva será su dieta.

De cualquier manera, si usted siente inquietud en cuanto a la alimentación de su hijo, coméntelo con su pediatra. No todos los casos son iguales y una buena orientación y valoración podrán determinar si existe algún problema que requiera intervención. Muchas veces se necesitará paciencia, reinventar nuestra dinámica al alimentar al niño; entender que si nos frustramos y lo agobiamos, la hora de comer se tornará en un tormento chino tanto para los padres como para el niño y ese sí es un ciclo vicioso duro de romper, pero... incluso entonces, ¡también hay solución!
Es mejor salir de dudas y tener la tranquilidad de que vamos por buen camino.... que para nuestros peques, Dios mediante, todavía es largo el recorrido....
Saludos,
Mamá Pediatra.

12/22/2011

Tips para cocinar de una manera más saludable









Siendo madre y ama de casa, en esta entrada quiero compartirle algunas cosas que he aprendido recientemente, para que a la hora de cocinar sus alimentos, estos sean lo más nutritivos posible.

Admito que hasta hace poco no tenía ni la menor idea de que hasta la forma en cómo cortamos nuestros alimentos impacta en la nutrición que llevamos.  O que el tiempo que pasa entre que exprimimos nuestras naranjas y nos tomamos el jugo determina que aprovechemos o no sus vitaminas.

Le acompaño una lista de sencillos consejos a tomar en cuenta la próxima vez que esté de "cheff" en su cocina...

1.- Vegetales.-
  • Cocínelos de preferencia al vapor, en una olla cerrada y a alta temperatura. (Muchas de las sustancias nutritivas, como las vitaminas, se pierden durante la cocción, por lo que hervirlos en agua durante tiempos largos sólo ocasiona que todas estas sustancias pasen al líquido que queda en el recipiente utilizado. Si aún así, tuvo que hervirlos, considere el emplear ese caldo para la preparación de sopas).
  • Corte los vegetales en fragmentos grandes para que tengan menos exposición al agua durante la cocción.
  • Déjeles la piel cuando sea posible, por ejemplo cuando hornee papas, zanahorias o pimientos.
  • Agregue unas gotas de vinagre o jugo de limón al agua de cocción cuando la receta lo permita, esto con la finalidad de fijar mejor las vitaminas a los vegetales.
  • Si los ha de recalentar, entre menos veces lo haga, mejor.
2.- Frutas.-
  • Consúmalas con piel tanto como sea posible: ejemplo, manzanas, peras, duraznos. La fibra y muchas vitaminas se ubican en la piel, por lo que las desaprovechamos cuando las pelamos antes de su consumo. Lógicamente, habrá frutos que necesariamente serán pelados como el mango o la sandía.
  • ¡¡Consúmalas crudas!!... y esto aplica a la hora de hacer las papillas, no hay necesidad de cocer las manzanas por ejemplo... en lugar de eso, muélalas crudas y no añada azúcar, para su bebé es más saludable comerlo así.
  • Cómalas tan pronto las corte o en el caso de los jugos, tan pronto los haya extraído de las frutas. La exposición al aire ocasiona la oxidación rápida de vitaminas como la vitamina C, por lo que su aprovechamiento disminuye considerablemente.
3.- Carnes.-
  • Que si rojas o blancas... es prácticamente lo mismo, la coloración la da una proteína llamada mioglobina cuyo valor nutricional no es tan importante. A fines prácticos la carne de res y de pollo son nutricionalmente muy parecidas. Lo que debe considerar a la hora de escoger la carne es su contenido en grasa, aquí aplica entre menos, mejor. 
  • El pescado por su parte nos ofrece ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, así como ácidos grasos esenciales omega-3, que aparentemente tienen beneficios a nivel de nuestro sistema cardiovascular y nuestro sistema inmunológico (de defensas). Así que procure sustituir la carne por pescado cuando le sea posible.
 4.- Productos lácteos.-
  • Se vale consumirlos bajos en grasa, incluso para los niños. Ya con la grasa de las carnes, la de los alimentos procesados que ingerimos, además de la que se encuentra en toda la confitería que llega a las boquitas de nuestros peques, reducir la grasa que ingerimos en los productos lácteos es beneficioso para nuestra salud. Desde la infancia debemos ir cuidando nuestras arterias coronarias, ya que los daños que ellas sufren no son exclusivos de la edad adulta. 
5.- Huevos.-
  • La frescura la podemos determinar haciendo una prueba sencilla, no es 100% precisa, pero nos da una gran idea de la frescura del huevo. Colóque sus huevos en un recipiente con 1 litro de agua y 10 gramos de sal, si los huevos se hunden, es muy posible que se trate de huevos frescos, ya que entre más viejo sea el huevo, ha perdido más agua y gas, con lo que su peso disminuye y tiende a flotar.
  • Otra forma de saber si los huevos son frescos es ver como se agrupa el huevo a la hora de cascarlo. Si cae a la sartén o recipiente donde lo coloquemos y se desparrama, estamos ante un huevo viejo, cuyas proteínas han perdido elasticidad por el tiempo.
  • No lave las cáscaras de los huevos a menos que vaya a usarlos ya. El agua debilita la cáscara y permite el paso de bacterias al interior del huevo.
  • Consérvelos en refrigeración y ponga atención a la fecha de caducidad del empaque.

6.- De limpieza a la hora de cocinar-
  • Justo antes de cocinar o cortar cualquier vegetal o verdura, ¡lávela bien!
  • Utilice sus cuchillos siempre limpios. Si corta carne por ejemplo, lave el cuchillo al terminar o utilice uno diferente para cortar sus vegetales.
  • Mantenga las superficies de la cocina siempre limpias.
  • Si le es posible, vaya lavando su loza conforme la va terminando de utilizar. Cuando tiene orden al cocinar, le rinde más el tiempo.
   
7.- De preservación.-
  • Vaya sacando del refrigerador los alimentos conforme vaya preparándolos, a menos de que estén congelados y los saque con anticipación para descongelarlos.
  • Cuando guarde alimentos preparados, espere a que estos se enfríen antes de meterlos al refrigerador. 
  • Procure taparlos para evitar se deshidraten y no contamine el refrigerador con olores. Tenga recipientes suficientes, uno para cada tipo de alimento. 
  • A veces el refri no alcanza, pero es conveniente tenerlo organizado lo mejor posible y tener un espacio destinado a las carnes, otro para las verduras y las frutas.
  • Procure cocinar lo necesario y si ha de recalentar, entre menos veces y cuánto más pronto mejor. Si necesita almacenar comida, la congelación es mucho mejor opción que la refrigeración.
Tome en cuenta estos tips la próxima vez que se ponga el mandil y sea la reina de su cocina. No tema atreverse a incluir en el menú de toda la familia alimentos variados. Entre más colorido tenga su dieta, será más rica nutricionalmente. Y en cuanto a los pequeñines del hogar, es la infancia el mejor momento para inculcarles hábitos y comer saludablemente es uno de ellos!
¡Enhorabuena y buen provecho!

12/21/2011

Algunos consejos sobre nutrición en niños.

Vivimos una vida apresurada, en tiempos en los que somos más producto del ambiente que lo que influímos realmente en él. Si somos mamás primerizas, o incluso cuando ya tenemos uno o varios hijos, la llegada de un nuevo bebé siempre despierta nuevas interrogantes. Y siempre habrá alguien listo para responderlas, alguien que "sabe" qué decir. Así que por un lado, entre un consejo y otro, todos bien intencionados, y la mercadotecnia y publicidad que nos somete todo el día por otro, de pronto nos vemos confundidas sobre las decisiones que tomamos en torno al cuidado de nuestros hijos.

La información abunda, fuera y dentro de casa, en la familia o con los vecinos y si no me lo cree, aproveche ahora que está conectada a internet y consulte algún tema que le ha traído dudas.... se sorprenderá con todo lo que puede encontrar.

Yo sólo quiero dejarle una cuantas líneas, con algunos tips breves sobre nutrición en niños. Si es una mamá primeriza, guárdelos por ahí y revíselos cuando le sobrevengan dudas. Obvio está, no deje de consultar sus inquietudes con su pediatra, él o ella, es la persona más indicada para ahondar en los consejos para su bebé.

-La lactancia es el MEJOR alimento durante los primeros 4 a 6 meses de vida.
-En los niños alimentados con fórmula, cuidar el no sobre-alimentarlos: el biberón no es un "estate-quieto" ni un tranquilizante... habrá que atender el llanto del niño y aprender a reconocer cuando realmente es hambre.
-Se debe alimentar a los niños cuando tienen hambre, los horarios fijos como el clásico "cada 3 horas" ni tienen fundamento, ni se adecúan a las verdaderas necesidades del niño, si bien parecen acomodarse a las de los padres...
-Después de los 6 meses de edad, el bebé NO TIENE POR QUÉ comer en la madrugada.
- A menos de que se necesite espesar los líquidos, por recomendación del médico, NO SE DEBEN AÑADIR CEREALES A LOS BIBERONES CON LECHE.
-Papás, recuerden que cuando se introducen los alimentos sólidos (papillas) por primera vez, las reacciones del niño (como de disgusto o asco) obedecen más a la textura del alimento que al sabor... por lo que el "no le gusta tal o cual cosa" a esta edad, no es precisamente cierto y debemos insistir, sin forzarlo para que pruebe de todo.
-A la edad de 9 a 11 meses la alimentación del niño ya empieza a demostrar aquélla de los padres, por lo que ¡OJO! si el niño no está teniendo una dieta balanceada, debemos fijarnos que es lo que se come en casa y actuar ya, porque de no hacer modificaciones, seguramente el bebé no llevará un buen regimen cuando crezca...
-A la edad de 12 a 15 meses el niño debe estar integrado a la dieta familiar.
- Un niño entre 1 y 3 años debe de tener 3 tiempos de alimentos balanceados y 2 snacks nutritivos. Una ración es "aproximadamente" el puño de su mano. Consultarlo con su pediatra.
- Finalmente, cualquier persona en el ambiente del niño, obviamente y principalmente los padres, son los modelos a seguir, que imitará durante un largo tiempo, si no es que toda la vida!!!

Enhorabuena!!! Ir y criar hijos con amor y consciencia!! Buen fin de semana!

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12/19/2011

Tips para mantenernos "ligeros" en estas fiestas decembrinas.

¡¡¡Ho ho ho!!! Y no es precisamente la carcajada de Santa lo que recordé con estos monosílabos, sino lo que la mente de muchos de nosotros piensa cuando nos deleitamos la pupila ante tantas opciones de comida, aperitivos, antojitos y demás, propios de la época navideña. 

¿A cuántos de nosotros se nos van los ojos y las manos por estas deliciosas tentaciones? ¡Bueno, bueno, se vale disfrutar y mucho nuestras fiestas decembrinas! Sí, pero les dejo unos cuantos tips para que los "pecaditos" ante la tentadora "comedera" sean lo más veniales posible y podamos seguir conservando la cordura y la línea.

1.- La época es diferente, pero tus hábitos deben ser los mismos.
Desayuna, come y cena, como normalmente. A veces ante la emoción de las fiestas, o el hecho de tener más tiempo libre (a aquéllos que vacacionan), terminamos por desvelarnos y despertarnos tarde y modificamos nuestros horarios de comidas. Ya sabemos que el desayuno es súper importante, no debemos brincárnoslo, ni ninguna otra comida. Saltarnos comidas hace que después tengamos más hambre y cuando volvemos a comer lo hacemos vorazmente y si las tentaciones están a la mano, porque en estas fechas lo están, pues empacamos más y  más kilocalorías de las que quemamos. ¿Resultado? acumulamos kilitos extra. Aunque es una época mágica, no hay magia que revierta los efectos del exceso.

2.- Usa tu mente. ¡También durante la fiesta!
Las celebraciones son sin duda excitantes. El ambiente invita a la diversión y entre la platicada con los amigos, el disfrute de la música y de los antojitos que nos encontramos en las mesas, dan ganas de darle rienda suelta a la comida y la bebida. Diviértete sin desbocarte. Analiza lo que vas a comer y a beber y selecciona lo que consumirás, pero sin atiborrarte. Recuerda que todo sabe mejor si lo hacemos con medida. Además al día siguiente no tendrás remordimientos, ni temor de lo que la báscula pueda decir. Se siente bien poder controlar lo que hacemos.

3.- Recorta de tu lista de deseos los alimentos altos en calorías. 
Al servirte tu plato o cuando te lo sirvan, pide menos de los alimentos ricos en grasa. Los quesos cremas, los gravy cremosos, los frutos secos, aunque deliciosos, son altos en kilocalorías. Sírvete con medida y disfruta comiendo pausado. Paladea con calma tu comida y ve con más ganas sobre las ensaladas de vegetales o los postres con frutas naturales.

4.- Sé selectivo con la comida. Tal y como cuando eliges tu vestimenta.
No pruebes y comas nada más porque sí. Si algo no te interesa, no temas decir "no", aunque sea en silencio. Si te topas con un platillo que puedes comer en cualquier otro momento del año, mejor sáltalo y ve por aquél que sólo encuentras en esta temporada. Así no comerás en exceso y lo que comas lo disfrutarás con más gusto.

5.- No bebas alcohol en exceso. 
Brinda y disfruta del brindis. Bebe con moderación. Evitar el exceso no sólo es bueno para tu cuerpo, sino también para tu espíritu.

Disfruta la época y las delicias que vienen con ella, como el compartir tiempo con la familia y los amigos y disfrutar de días de fiesta. Sólo recuerda que en una semana habrán pasado las celebraciones y la luz año nuevo brillará para ti. Recíbelo sin remordimientos y con la sensación de haber podido controlar las tentaciones decembrinas. Sin lugar a dudas, se siente mejor poder empezar los propósitos del año nuevo con un paso adelante. No esperes a que el calendario de la vuelta al año para decir: "¡Este año sí me pongo a dieta!". Mejor cierra el año que estás viviendo diciendo: "¡Puedo controlar mi mente y mi cuerpo y siendo así lograré todo lo que ahora me propongo!" Seguramente, lo lograrás.

Felices Fiestas de parte de todo el equipo de Nutrintegra. Deseamos para ustedes muchas bendiciones y una vida de logros y anhelos alcanzados.

Globesidad Infantil... comer en familia nos ayuda a prevenirla.



Estoy convencida que la inmensa mayoría de los problemas que aquejan a nuestra sociedad a nivel mundial se originan en la desintegración familiar: drogadicción, violencia, corrupción, contaminación ambiental, entre otros. La falta de tiempo para inculcar valores y hábitos a nuestros hijos se traduce, en una o varias generaciones, en personas cada vez menos conscientes del respeto a sí mismos y hacia los demás. Los problemas nutricionales, como la obesidad, también pudieran explicarse en este contexto.

Con las prisas de nuestro diario vivir, la necesidad de trabajar para producir dinero, las múltiples actividades nuestras y de nuestros hijos y ¿por qué no decirlo? el deseo de comodidad para disfrutar de los pocos momentos de "libertad" que nos quedan después de todos nuestros deberes, muchos de nosotros terminamos por no tener tiempo para nuestra familia, en mayor o menor medida, ocasional o frecuentemente. Y esto se ve reflejado en los hábitos y tiempos que la familia entera tiene para convivir, conversar, educar, comer y hasta dormir.

Analicémoslo. Cada vez es más frecuente escuchar que el papá hoy no fue a comer a casa porque no tuvo tiempo, o que la mamá prefirió llevar su comida al trabajo porque de esa manera ahorraría el tiempo que toma el desplazarse. Quizá no es de diario, pero quizá también sea más frecuentemente de lo que pensamos. El punto es que en muchos casos ¡los hijos comen solos! Sobre todo cuando llegan a cierta edad en la que aparentemente ya pueden hacerlo por si mismos.

Al igual que con cualquier otro hábito, la alimentación también requiere supervisión constante. Estando juntos, en familia, podemos detectar las preferencias, comportamientos, reacciones y actitudes de nuestros hijos hacia los alimentos. No sólo para los casos de sobrepeso y obesidad, sino también para los trastornos como anorexia y bulimia, la presencia de los padres a la hora de comer es fundamental para una detección temprana.

Recientemente la revista Pediatrics publicó un artículo en línea sobre la frecuencia de los alimentos compartidos en familia y su relación con el estado nutricional de niños  y adolescentes. Los autores concluyeron que efectivamente comer en familia es benéfico y que en aquellas familias que comen juntas 3 o más veces por semana, los niños y adolescentes tienen mejores riesgos de problemas nutricionales y trastornos de la alimentación.

Estoy consciente que la introducción a esta entrada pudo sonar exagerada, pero lo reitero al concluir que debemos darnos tiempo para estar ahí, con nuestros hijos, en nuestras casas, a la hora de comer, de revisar sus tareas, de impulsarlos para que crezcan como buenos seres humanos, llevándolos a actividades recreativas que les ayuden a ejercitar la mente y el espíritu. El tiempo no se vende en el mercado ni crece en maceta, el tiempo se lo da uno, a sí mismo.... pero sobre todo habrá que dárselo a nuestros hijos.

Que hoy tengan un buen provecho.... en familia. ¡Saludos!

12/18/2011

¿Por qué es indispensable que nuestros niños coman bien?

El término “cliché”se aplica a todas esas frases, expresiones, acciones e ideas que han sido usadas en exceso, que son conocidas por casi todas las personas y que precisamente por el abuso en su uso han perdido fortaleza. Y eso es exactamente lo que sucede con la siguiente frase: “Una alimentación sana es indispensable para gozar de buena salud”. Todos los sabemos, todos lo hemos oído alguna vez y ¿por qué es entonces que no todos comemos saludablemente? O peor aún, ¿por qué es que cada vez lo hacemos menos? ¿Qué es exactamente lo que queremos decir los médicos y los nutriólogos cuando aconsejamos esto? Y ¿por qué lo aconsejamos?

El organismo humano requiere energía para funcionar. Cada proceso, como respirar, pensar, dormir o todos aquéllos de los que ni cuenta nos damos, como el circular de nuestra sangre, consumen energía para llevarse a cabo. ¿Y de dónde obtenemos esa energía? Pues sencillamente de los alimentos.  Ahora, ¿por qué es entonces necesario que la alimentación sea “buena, saludable, balanceada”? Si lo mismo obtenemos energía de una bolsa de papas fritas que de una ensalada o un trozo de pescado. He aquí la razón a esto.

Resulta que además de energía, necesitamos nutrientes diversos, específicos para diferentes funciones.  Por ejemplo, necesitamos proteínas para construir nuestros tejidos, carbohidratos para darle energía a nuestro cerebro y grasas para que nuestras células sean estructuralmente fuertes y también para tener reserva de energía en caso de una situación de escasez de alimento. A estos los llamamos macronutrientes y todos ellos nos dan energía.

Pero además de eso, necesitamos un gran número de sustancias que actúan en el laboratorio metabólico de nuestro cuerpo, son algo así como las encargadas de llevar mensajes y  provocar reacciones que, a su vez, forman parte de un gran número de procesos y que al final se traducen en que funcionemos adecuadamente. Las vitaminas, minerales y oligoelementos son esas sustancias, a las que conocemos como micronutrientes y ¿qué creen? ¡Que también están en los alimentos!

Por ejemplo, la vitamina K nos sirve para la coagulación de la sangre; la vitamina B12 para que nuestros glóbulos rojos se formen bien; la vitamina D es esencial en la formación de nuestros huesos y el yodo, para que nuestra glándula tiroides pueda producir hormonas tiroideas, las cuales intervienen en muchos de las reacciones metabólicas de nuestro organismo. 

Entonces, si llevamos una dieta monótona, excesiva en un solo tipo de nutrientes, como las grasas y, al mismo tiempo, tenemos muy poca variedad de otros alimentos como las frutas,  verduras y cereales, podremos entonces tener déficit de esos micronutrientes tan esenciales para nuestro buen funcionamiento. Desafortunadamente, las grasas, las proteínas animales ricas en ellas, las sales y los azúcares abundan en mucho de los alimentos de preparación rápida que se venden en la calle y que son el prototipo de alimentación que caracteriza nuestra moderna y acelerada vida.


Ahora bien, si resulta que estamos hablando de un niño, que se encuentra en pleno crecimiento, cuya necesidad de formar tejidos es mucho mayor que la de un adulto y quien además se encuentra desarrollando muchas funciones nuevas, la obtención de una dieta variada, rica en macro y micro nutrientes es indispensable.

Imaginen un cerebro en formación, cuyas neuronas se están formando para desarrollar todas esas conexiones nerviosas necesarias para mandar las órdenes correctas al cuerpo y, de pronto, imaginen la ausencia de los nutrientes necesarios para que esto se lleve a cabo…. Así es, ¡el resultado sería lamentable! Un cerebro que no se forma bien, pero sobre todo, que no funciona bien. Y esto es real, y aunque afortunadamente no es tan común, si sucede en aquellos niños que tienen una nutrición muy deficiente.

Los niños necesitan una alimentación variada (que contenga alimentos de todos los grupos), suficiente (para que crezca y se desarrolle bien), adecuada (a las particulares necesidades de esta etapa del desarrollo) e inocua (es decir, que no contenga partículas contaminantes que le pongan en riesgo). En pocas palabras, una alimentación equilibrada. Pues bien, si es verdad que en todos los momentos de la vida, una alimentación equilibrada es muy necesaria para una buena salud, en la infancia esto es realmente indispensable, pues es el tiempo de nuestra vida en que estamos literalmente formándonos y desarrollando la gran mayoría de las capacidades que tendremos como adultos.

Papás y mamás lectores: Infórmense, consulten con un experto en el tema y aclaren sus dudas sobre lo que es una alimentación realmente equilibrada y adecuada para su hijo. Un tip sencillo de recordar es que entre más colorido natural tenga nuestra dieta (las frutas y verduras tienen una gama amplia de colores) más rica nutricionalmente será.

Démonos el tiempo de ser padres, pues ese nadie lo regala ni lo vende, uno mismo se lo da y dediquémosle a la atención de nuestros niños todo el tiempo que sea necesario para ayudarlos a crecer saludablemente. Esto implica prepararles alimentos adecuados y tenerles paciencia para enseñarlos a comer saludablemente. El camino puede ser empedrado y difícil al inicio, pero les aseguro que a la larga va suavizándose y sobre todo, que al final,  el resultado será altamente gratificante.

Enhorabuena y ¡bon appétit!

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12/17/2011

Nutre a tus hijos con mensajes positivos.



Alimentar a tus hijos adecuadamente, obviamente es importante para su desarrollo, pero no solamente con alimentos sanos, las palabras que utilizamos para comunicarnos con ellos también pueden ser nutritivas o chatarras.

Todo lo que les servimos de comer a nuestros hijos, al ingerirlo su cuerpo lo aprovecha, o dependiendo de la comida, le daña, lo mismo pasa con los mensajes que les lanzamos a nuestros hijos, ellos los absorben y quedan en su mente, y pueden ser flechazos de veneno o de amor.

La relación entre mente, emoción y cuerpo es inseparable.
Lo que pienso lo expreso con palabras, lo cual crea una emoción y de acuerdo a ésta, mi cuerpo reacciona.
Te invito hacer un experimento para que lo entiendas mejor.
 

Mensaje: Soy un total fracaso, yo no estoy hecho para esto, no sirvo para nada, estoy horrible y deforme.
 

Emoción: Qué emociones comienzan a surgir? enojo, tristeza, frustración, ansiedad, vacío, etc...
 

Cuerpo:   Observa detenidamente como te sientes al decir esto, tal vez tu ánimo empieza a bajar, tu cuerpo se encorva, quizás sientas hambre..

Ahora experiméntalo con mensajes positivos
Mensaje:
Puedo lograr lo que me proponga, decido estar contento conmigo, soy inteligente, soy hermosa(o) me encanta mi.......(ojos, pelo, cuerpo, busca qué te gusta y enfócate en eso)
Emoción: Qué emociones comienzan a surgir? alegría, tranquilidad, amor, serenidad...  
Cuerpo:   Observa detenidamente como te sientes al decir esto, tal vez tu ánimo empieza a subir, tienes energía, te sientes satisfecho...

Si lograste sumergirte en el experimento te habrás dado cuenta de que los mensajes penetran en nuestra alma y cuerpo, de la misma manera que lo experimentan nuestros hijos cada vez que nos dirigimos a ellos.
Te invito a cambiar las expresiones negativas como:
Mira nada más que facha tienes, inútil, gordo, comelón, tragón, puras cochinadas comes, etc. 
Por Positivas como:
Eres hermosa(o), responsable, cuidadoso, te admiro, puedes hacerlo mejor cada día, etc...

Ahora con esta consciencia, debemos de cuidar las palabras que utilizamos día a día con nuestros hijos para nutrirlos de amor, esto se verá reflejado en su comportamiento y te aseguro que en su cuerpo también. 


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Grupos de Alimentos




Identificar los grupos de alimentos es de gran importancia para realizar una dieta balanceada. Hoy en día tenemos muchas dudas respecto de que es lo más saludable para nuestra dieta, que es lo que debemos de incluir o como debemos combinarla, por lo regular nuestro plato está mal equilibrado en cantidades de porciones. Nuestra dieta debe ser: completa que contenga todos los nutrimentos, se recomienda incluir en cada tiempo de comida alimentos de todos los grupos.
También debe ser suficiente, es decir que cubra las necesidades de todos los nutrimentos de tal forma que tengamos una buena nutrición y un peso saludable, y que los niños crezcan y se desarrollen con la velocidad adecuada. Equilibrada, que aporte todos los nutrimentos en la proporción adecuada.
Debe también ser inocua, que el consumo habitual no implique riesgos para la salud por estar exenta de microorganismos (hay que evitar el consumo de alimentos en establecimientos en la calle). Variada, o sea, que incluya los diferentes alimentos de cada grupo en las diferentes comidas (p. ej. en el desayuno, comida y cena).
Los grupos de alimentos están agrupados por su similitud en el aspecto nutricional y composición.
El plato de buen comer es la mejor representación del balance de todos los alimentos, en México, herramienta que muestra los grupos de alimentos y la importancia que tienen en nuestra dieta.
En nuestro país los patrones de alimentación parecen indicar que la población identifica al menos 5 tipos de alimentos: Cereales, Frutas, Verduras, Lácteos, Leguminosas y Alimentos de Origen Animal.

Los grupos de alimentos son:
Leche y derivados estos participan en la formación y mantenimiento de las distintas estructuras del organismo. Son alimentos proteicos y su poder energético depende de la grasa que acompañe a las proteínas.
Alimentos de origen animal (Carnes, pollo, pescado) y Leguminosas (frijol, habas y lentejas): Estos incorporan proteínas de alto poder biológico, hierro y vitaminas del grupo B. Son igual de necesarias las proteínas de la carne como la de pescado, aunque el pescado se considera más saludable por su contenido en grasas omega 3.
Frutas. Las frutas, ricas son azúcares del tipo de la sacarosa, fructosa y glucosa pero con un aporte calórico bajo.
Las verduras son las hortalizas en las que la parte comestible está constituida por sus órganos verdes (hojas, tallos, inflorescencia). Aportan grandes cantidades de vitaminas, minerales y oligoelementos;  fibra, además de un alto porcentaje de agua y pocas calorías de su baja proporción en hidratos de carbono, proteínas y grasas.
Cereales y Tubérculos (los granos como trigo, maíz, arroz, avena, centeno cebada y sus productos como tortillas, panes y harinas): estos aportan calorías de sus carbohidratos . Importante también la aportación de vitaminas del grupo B.
Grasas. El aporte calórico debe proceder tanto de este grupo como del anterior, por la diferencia de elementos que tiene cada uno. Este grupo es rico en vitaminas liposolubles.
Azúcares. (Azúcar de mesa, dulces, ates, mermelada, mieles y postres hechos con azúcar); Nos aportan grandes cantidades de energía.
Los grupos de alimentos responden a la necesidad de clasificar los alimentos, que por separado no proporcionan todos los nutrientes que nuestro organismo necesita.
Por último saber definir que la dieta saludable debe ser variada y equilibrada, estar compuesta por cada uno de los grupos de alimentos en sus proporciones adecuadas y además, hay que jugar con la variedad de alimentos de cada grupo porque cada uno nos aporta sustancias que ayudan a cubrir nuestras necesidades.

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12/16/2011

¡¡Aquí estamos ya!! ¡¡Bienvenidos sean todos!!



Finalmente estamos aquí, conócenos, contáctanos y pregunta todas tus dudas. Dirígete a quienes somos y entérate de qué se trata Nutrintegra. Llegamos para quedarnos y ayudarte a cambiar el estilo de tu vida, para llevarte por ese camino que probablemente has intentado recorrer antes y quizá con poca claridad y poco éxito. 

A través de un pleno conocimiento nutricional, fisiológico y emocional, entenderás por qué los seres humanos nos alimentamos de la manera como lo hacemos y, entonces, con un entendimiento claro de qué es una buena nutrición, podrás elegir adecuadamente tu alimentación y la de tus hijos.

Te esperamos pacientes y contentas, porque sabemos, sin temor a equivocarnos que podemos ayudarte.


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Atte.
Equipo Nutrintegra.